PORTADA MÚSICA:notas aparte césar ureña Gutierrez la melancólica sinrazón de la música LIBROS Palabras de más CARIDAD FERNÁNDEZcombinaciones irrepetibles varios e-nmiendas a la totalidad andrea mallo brújula y cuadrante para el oriente.cartas de guatemala cine:desierto blanco fernando fernandez freijo el riesgo de mirar zaMán, el hombre de los juncosARTE: CON UN 6 Y UN 4 el itinerario metafórico del arte y la terapia monográfico:creación y sinrazón creación: eva navarro

PARA IMPRIMIR

 

EL ITINERARIO METAFÓRICO DEL ARTE Y LA TERAPIA

Ángel Hernando Domingo

 

Resumen del libro L’art-thérapie, de Jean-Pierre KLEIN, París, 1997, PUF, col. “Que sais-je?, 126 páginas, 8€.

Probablemente no haya nada más alejado de mi interés en las relaciones que se dan entre locura y creación que aquella que muestra al arte como un proceso curativo de los enfermos mentales. Sin embargo, el libro de Jean-Pierre Klein, psiquiatra y director del instituto nacional de expresión, creación, arte y terapia, nos da una visión exhaustiva y sugerente de este fenómeno, conduciéndonos a otros lugares un poco más allá de la curación médica y próximos a los interrogantes de la creación artística. Sin duda es esta lectura que busca el alejamiento del tema central del libro la que más nos interesa y la que intentaremos poner en valor en este resumen, pero es justo remarcar que el libro recorre también los hitos históricos del universo Arte-Terapia desde sus orígenes, completado con una bibliografía sucinta pero atractiva.

Desde el principio, su toma de posición respecto a la relación de los artistas y los enfermos psíquicos no deja lugar a dudas sobre su conocimiento más allá de la psiquiatría: La libertad que los artistas han encontrado en los alienados es paradójica y forma parte de una idealización de la locura como pureza primitiva. Este argumento muestra bien a las claras cómo el artista es siempre alguien que rastrea en el mundo para transformarlo, atreviéndose a mirar en la parte más oscura de la sociedad y del hombre, pero teniendo siempre presente cuál es la distancia que debe mantener tanto respecto a lo representado, como respecto al proceso auto referencial de la obra.

La primera sorpresa que nos depara el texto es que sitúa entre los precursores del Arte-Terapia al mismísimo Marqués de Sade, cuando entre 1803 y 1815 dirigiera espectáculos “teatrales” en la casa de salud de Charenton, a petición del abad de Coulmier, director del centro, y en los que participaban actores profesionales, enfermeros y locos. Un comienzo inspirador y que tiene su continuación en las consideraciones de Césare Lombroso sobre el concepto de genio como una psicosis degenerativa de la familia de las epilepsias, y se mantiene en la propuesta de “descifrar” o interpretar obras artísticas a través de tablas psiquiátricas que proponía Charcot, o el análisis que hace Freud sobre Leonardo, a través del vínculo que establece entre las manifestaciones plásticas y literarias con la biografía del autor como forma de profundizar en el conocimiento de su personalidad.

El libro de Klein se divide en cuatro grandes capítulos: I) El origen del Arte-Terapia. II) Las manifestaciones del fenómeno. III) A quién va dirigido o con quiénes se practica. IV) El Arte-Terapia como fenómeno en evolución (los capítulos no reciben literalmente esta denominación); y una conclusión, en la que se reflexiona sobre el porqué del Arte-Terapia. Sin querer ser exhaustivos en todo lo que un libro de tan sólo 126 páginas cuenta, no hemos querido pasar por alto algunas propuestas ideas y movimientos que hemos agrupado en los siguientes apartados de interés personal:

1) Exposiciones de enfermos mentales: desde la exposición en 1950 en el hospital Sainte-Anne de París que dio lugar a la tesis de R. Volmat y que propiciaría posteriormente, en 1959, la creación de la Sociedad de la Psicopatología de la Expresión (SUPE), pasando por la primera colección de obras de arte de enfermos mentales, comenzada en 1800, por el psiquiatra americano Benjamín Rush, o como la interesante experiencia que realizó Leo Navratil, en el hospital psiquiátrico de Gugging (a 30 kilómetros de Viena), las maisons des artistas de Gugging, cuando las obras de los propios enfermos se podían adquirir en una galería, situándolas entre los cuadros de otros artistas que no estaban enfermos. El propio Klein nos dice que se trata sobre todo de una actividad artística sometida al mercado del arte más que de una terapia.

2) Manifestaciones artísticas que se encuentran próximas al mal psicológico: la equivalencia entre la locura y el genio que se manifiesta en el Arte Bruto, retomando el problema XXX del Pseudo Aristóteles que afirmaba que la inspiración, la excitación, la creación poética nos dirigen al mismo temperamento. Para Klein, el Arte Bruto es el esteticismo de la marginalidad, siendo el autor el único destinatario de su obra. Además del Arte Bruto, el autor pone encima de la mesa a los surrealistas y, en especial, a André Breton El surrealismo intentar trazar “un hilo conductor entre los mundos no demasiado alejados de la vigilia y del sueño, de la realidad exterior e interior, de la razón y de la locura, de la calma y de la revolución, etc.” (A. Breton, <<Les vases communicants>>, 1932). Breton bebe de las fuentes del psiquiatra Prinzhorn, hecho que no reconocerá hasta 1948, cuando el propio Breton se asocie con Dubuffet en la creación de la compañía de Arte Bruto (“L’art des fous, la clé des champs”). Para Klein, Breton mantiene una relación con la locura un tanto ambigua, llegando a considerar que lo de Breton es una mitificación romántica, más próxima a la idea de la alienación o de la inocencia.

3) Manifestaciones artísticas del Arte-Terapia: en este apartado, en el que recogemos los momentos que Klein incluye en su capítulo II, encontramos desde la autobiografía a los talleres de escritura –como el de Raymond Queneau-, pasando por el Mail-Art o la biblioterapia (para Marc-Alain Ouakin leer es sanar), las artes visuales (Adrian Hill, 1941), la fotografía como forma de hacer visible la mirada o las prácticas cinematográficas con guiones de enfermos mentales (festival de Lorquin). También incluye el teatro (Jacob Levi Moreno), la danza (Marian Chace, en sus orígenes en 1930), las marionetas, las máscaras, el cuento, la música, … Como referentes de estas manifestaciones aparecen los textos de artistas: desde las “Cartas a un joven poeta” de Rilke, al recorrido por las obras escritas de Kandinsky, Klee o Tapiès, y entre las que queremos destacar el siguiente texto de Jean Genet sobre Giacometti que se incluye en el libro: No es a la belleza de otro origen a la que la herida, singular, diferente para cada uno, escondida o visible, que todo hombre guarda en sí, que preserva y donde se retira cuando quiere dejar el mundo por una soledad temporal más profunda.

Vamos a finalizar este resumen con los dos aspectos del Arte-Terapia que Klein considera importantes para los artistas y que forman parte de la conclusión del libro:

1º.- El arte no está destinado a ser en sí terapéutico.
2º. Un artista está siempre tentado de utilizar su conocimiento técnico para asegurar la actividad artística de forma satisfactoria, evitando de este modo el abordar de un modo más auténtico las hendiduras, vulnerabilidades, locuras y depresiones que sin embargo forman la trama misma de las grandes obras.

Sin duda, estamos ante un libro que abre horizontes por los que caminar en función de nuestros intereses, muchos de ellos alejados de la terapia y que nos animan a recorrerlos sin traicionarlos como quizá este resumen haya hecho, pero que recogen ese itinerario metafórico con el que el autor finaliza el libro: el arte-terapia es un itinerario metafórico, sin concebir la metáfora como un enigma que aclarar en una racionalidad, sino como una etapa del itinerario. En efecto “la metáfora no es el enigma, sino la solución del enigma”. (Paul RICOEUR, Imagination et métaphore, en “Psychologie médicale”, 14, 12, 1982).

 

* La traducción de los textos citados es delito del autor del resumen.